El colonizado Banco de México

Opinión
Las decisiones en el Banco de México son tomadas por una Junta de Gobierno formada por cinco miembros.

La destrucción institucional a la que ha sido sometida nuestro país con el cuento de la 4T, tuvo que resultar de diversos cambios constitucionales promovidos por Andrés Manuel López Obrador y culminados en los primeros meses de su alfil Claudia Sheinbaum Pardo, por cierto gracias a una mayoría legislativa lograda a la mala.

Pero en la demolición de órganos autónomos y contrapesos al poder hay una excepción: el Banco de México, y no por haber sobrevivido a la andanada obradorista, sino por una silenciosa y ominosa conquista.

La autonomía del Banxico prevalece en lo formal pero ha desaparecido en la práctica. Es decir: nuestro banco central ha sido colonizado sin necesidad de reformar la Carta Magna, que claramente le otorga una independencia que ha sido ya borrada de la realidad.

Quizá los complejos de la mal llamada Cuarta Transformación no toleran que Manuel Gómez Morín, el fundador del PAN, haya sido el constructor de una institución pilar de la modernización de México en el siglo XX. Lo que es obvio es que, en sus afanes autoritarios, el obradorismo no quiso que la política monetaria tuviera plena autonomía para hacer lo necesario en el combate contra la inflación, porque ello iría en contra de su locura expansionista del gasto.

Las decisiones en el Banco de México son tomadas por una Junta de Gobierno formada por cinco miembros, cuatro de los cuales fueron propuestos e impuestos por López Obrador durante su gobierno: la actual gobernadora Victoria Rodríguez Ceja y los subgobernadores Galia Borja, Jonathan Heath y Omar Mejía Castelazo. Por si esto fuera poco, la última sobreviviente del Banxico plenamente autónomo, Patricia Espinosa Cantellano, terminó su periodo recientemente y su sustituto fue impulsado ya por Sheinbaum: José Gabriel Cuadra García.

Como pasó con un par de casos en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, hubo quienes entendieron su papel y no necesariamente se plegaron a la voluntad “divina” de AMLO: Heath y otro economista, Gerardo Esquivel, propuesto originalmente por el tabasqueño en 2019 pero que no fue ratificado en 2023 en venganza por contradecir al tlatoani.

Desde su llegada al banco, ha sido más que ostensible la posición gobiernista de Rodríguez Ceja al frente del Banxico. Pero la prueba de fuego para demostrar que no estábamos equivocados quienes ya poníamos en duda la autonomía del instituto central, llegó hace unos días. Y nos dio la razón.

Ante la guerra en Medio Oriente y las consistentes presiones inflacionarias, que no sólo incrementaron el precio de combustibles sino que hicieron que los alimentos brincaran a doble dígito, una abyecta mayoría de esos personajes votaron por bajar la tasa de interés referencial, y con ello ayudarle al gobierno de su jefa Sheinbaum a bajar el costo de la monstruosa deuda heredada por el “Peje”.

Entre intereses directos y disminución de obligaciones recaudatorias para fines de costo financiero, la “brillante” administración del “segundo piso” se ahorra de un plumazo 600 mil millones de pesos. Muy buenos para unas finanzas públicas quebradas.

No importa que la inflación agobie a los mexicanos, que es lo que le debe importar -por mandato constitucional- al Banco de México. El chiste es seguir diciendo que la economía mexicana va bien, aunque la realidad marque todo lo contrario.

Y, por supuesto, seguir teniendo margen para regalar dinero y comprar los votos que están perdiendo por su incapacidad, indolencia e incompetencia manifiestas.

Adiós, Banco de México. Ya te extrañábamos….y ahora más.