Sólo nos falta crecer

Opinión
La presidenta reconociera una verdad de Perogrullo: “tan sólo nos falta crecer”.

Yo no podía creer lo que estaba oyendo en aquel salón del elegante Hotel AVA, en Cancún, abarrotado de banqueros que celebraban ahí su convención anual.

Hasta ahí llegó la presidenta Claudia Sheinbaum con sus cifras alegres y su país de fantasía. Que si la economía mexicana está bien a pesar de la incertidumbre mundial; que si estamos blindados ante la volatilidad provocada por la guerra en Oriente Medio; que si nuestras finanzas públicas están sanas; que si el tipo de cambio del peso frente al dólar muestra la fortaleza de la Nación.

La perorata de siempre. Parecía una conferencia mañanera, pero al anochecer del Caribe Mexicano.

Y de pronto, la mandataria exclamó, como para que los hombres del dinero concedieran credibilidad a sus dichos: “nos falta crecer, en eso estamos de acuerdo…”

¿A poco?

Tras unos segundos de sorpresa, no pude evitar reírme y ví que otros asistentes al aquelarre bancario hacían lo mismo. Sheinbaum nos estaba diciendo que la economía marcha bien pero que sólo le falta mostrar crecimiento.  Vaya barbaridad.

Y Sheinbaum clamó a los banqueros que dieran más crédito, como si les trasladara en ello la causa de que el Producto Interno Bruto esté estancado. ¡Siete años después de que su antecesor prometió un avance del 6% anual y que más bien despreció al gremio bancario!

La situación económica de México no es buena. No puede serlo si no hay inversión. Y no hay inversión porque no hay confianza en lo que está haciendo el gobierno; porque hay incertidumbre jurídica propiciada por constantes cambios de reglas y por un Poder Judicial sometido a los designios de la 4T; porque el consumo se contrae y la inflación no ha sido plenamente controlada; porque no se sabe qué va a pasar con el TMEC; porque se insiste en evitar plena competencia en el sector energético.

En cuanto a las finanzas públicas, éstas no pueden estar sanas con un déficit de más del 4% que se financia con deuda. Y no podrán estarlo si se sigue gastando en apostar más por los ya desbordados apoyos sociales que por la inversión productiva.

Tampoco podemos esperar crecer con aumentos por decreto al salario mínimo, si estos no van aparejados con estrategias de mayor productividad laboral.

Todo esto lo saben, y muy bien, los banqueros que atendían el discurso de Claudia Sheinbaum Pardo para abrir la 89 Convención de la Asociación de Bancos de México.

Si bien fueron condescendientes y -creo yo- hasta pecaron de falso optimismo, no creo que a los convencionistas les haya tranquilizado que la presidenta reconociera una verdad de Perogrullo: “tan sólo nos falta crecer”.

Y bueno, saben que dar más crédito no depende sólo de que los bancos estén dispuestos a hacerlo, sino de que los empresarios lo demanden. Y no lo harán si no hay un buen escenario para los negocios, como es el caso.

El círculo vicioso del desastre económico obradorista.