¡Vaya cuesta de enero!

Opinión
Todos sabíamos que este será un año complicado y que empezaría con la clásica “cuesta de enero”.

Todos sabíamos que este será un año complicado y que empezaría con la clásica “cuesta de enero”, a la que los mexicanos estamos habituados para volver a la realidad tras semanas de fiesta y olvido de dificultades y preocupaciones.

Pero vaya primer mes de 2026, con la caída de Nicolás Maduro a manos del ejército de los Estados Unidos, y un claro replanteamiento del orden mundial en el Foro de Davos; las dificultades de la política exterior mexicana, atrapada entre las presiones de Donald Trump, nuestra obvia dependencia comercial y los atavismos ideológicos del ala dura de la 4T; el recrudecimiento de la violencia doméstica en nuestro país, y la confirmación del desastre económico de México en 2025, el séptimo año de estancamiento desde que llegó el nuevo proyecto político a Palacio Nacional.

Las cuatro primeras semanas del año han sido el mejor ejemplo de que a Claudia Sheinbaum ya no le alcanza su estrategia de continuidad comunicacional mañanera. Al igual que su antecesor, miente todos los días, pero a diferencia de AMLO, cae en continuas y graves contradicciones que no hacen, sino debilitar la imagen presidencial, torpedeada por propios y extraños.

Nuestra presidente dice y se desdice, lo mismo cuando niega sus concesiones al vecino del norte o la actuación de grupos militares en  territorio nacional, que al tratar de acomodar las cifras del INEGI para no aceptar el monumental engaño de que México crecería a un promedio de 6 por ciento anual, en vez de la contracción económica que padecemos.

Sobran pretextos y se ocultan verdades. La inflación repuntó al inicio de año y el PIB terminó básicamente en el mismo nivel que el ejercicio previo. La 4T simplemente dice que no estuvo tan mal como se había previsto (otra mentira), y celebra ruidosamente obras de relumbrón y políticas públicas realmente intrascendentes.

Vivimos en un país donde aunque siempre se negó que la deuda pública se incrementaría, este año se habrá duplicado. Se repite hasta el cansancio que la tendencia de homicidios dolosos va a la baja, pero seguimos viendo masacres y ejecuciones, incluidas las de presidentes municipales, diputados, líderes partidistas y hasta familiares de personajes de la cúpula morenista.

El Secretario de Hacienda se ufana de que la disminución del déficit fiscal es histórica, pero omite señalar que no llegó a la meta que él mismo se impuso, ya no digamos recordar quién es el responsable de haber llevado ese indicador a niveles históricos.

Las fiscalías estatales y la federal se echan la bolita de asuntos delicados, y la presidenta contesta una y otra vez que esas instancias informarán plena y verazmente.  Nada de eso ocurre.

El gris canciller mexicano insiste en la ayuda comunitaria a Cuba casi al mismo tiempo que Trump confirma que le pidió a Sheinbaum cesar el envío de petróleo a la isla y que esta accedió sin chistar.

En fin, un lioso enero.

Y febrero inicia con una bomba noticiosa que confirma los pleitos intestinos en Morena: la salida de Adán Augusto López Hernández de la coordinación guinda en el Senado de la República.

Menos mal que el mes del amor tiene 3 días menos en su calendario.